A lo largo de los primeros meses de vida el bebé hace unos increíbles progresos en todos los sentidos. Y la expresión oral no es una excepción.
El bebé poco a poco va empezando a reproducir, o por lo menos lo intenta, aquellos sonidos que escucha. Incluso intenta imitar el movimiento de los labios. Como vemos, la importancia de hablar al bebé resulta capital. El bebé aprenderá a hablar gracias a nosotros, a nuestras palabras.
No tenemos porqué llevar a cabo un esfuerzo especial, ni tenemos que simplificar palabras. Basta con hablar al recién nacido de forma normal. ¿Sobre qué hablamos con un bebé? De cualquier tema, en este momento tampoco es que importe demasiado: bromear con él, contarle que estamos haciendo, nombrar las partes de su cuerpo, incluso contarle como nos ha ido el día. Todo cuenta.
Poco a poco, jugando, irá dominando los sonidos y palabras que forman su lengua.