Para muchas madres la opción de dar a luz en su propia casa tiene un atractivo especial. No sólo por la intimidad que ofrece el hogar, sino también por el ambiente menos frio y aséptico que el de cualquier quirófano de hospital.
Para embarazos de bajo riesgo el parto domiciliario puede llegar a ser una opción aceptable y segura, pero no así cuando exista algún riesgo de complicaciones o cuando la madre tiene problemas de salud. Ante todo se deberá consultar al médico al respecto.
En cualquier caso si se pueden dar toda una serie de supuestos en los cuales el parto domiciliario, en casa, no sería en absoluto aconsejable: madres con edades superiores a los 35 años, embarazos en los que existan complicaciones de cualquier tipo tanto para la madre como para el feto, madres con hipertensión o diabetes, partos múltiples (más de un feto), partos prematuros, bebés con un tamaño excesivamente grande (macrosomía), anteriores cesáreas, etc.
Si finalmente se opta por un parto en el domicilio, la lógica prudencia nos dice que debe tenerse localizado el hospital más cercano por si se plantean imprevistas complicaciones, como por ejemplo hemorrágias, y a ser posible que éste se encuentre a unos minutos de distancia.