El proceso del parto va a ser distinto en cada caso, para cada mujer e incluso para cada embarazo de la misma mujer, pero aun así, y si no surgen complicaciones, podemos establecer una serie de subdivisiones o fases en este proceso.
La primera fase del parto, el periodo de dilatación, es aquella en la que, a grandes rasgos, da comienzo la dilatación y el incremento tanto en frecuencia como en intensidad de las contracciones. El inicio de esta fase, cuando las contracciones no son todavía demasiado intensas, es el momento en el que la madre generalmente ingresa en el hospital. Hacia el final de esta primera fase del parto, las contracciones se producirán cada pocos minutos, entre dos y cuatro minutos aproximadamente, con una duración rondando el minuto e intensidad creciente. Estas contracciones provocarán la progresiva dilatación del cuello del útero llegando a los 10 centímetros hacia el final. Esta fase se puede prolongar durante varias horas en función de cada madre y de si se trata de su primer parto o no; en madres primerizas la duración es mayor.
La segunda fase del parto, el periodo de expulsión o expulsivo, se inicia cuando el cuello del útero se encuentra completamente dilatado y a lo largo de ella el bebé pasará a través del canal de parto desde el útero. La madre pujará mediante contracciones abdominales para expulsar al bebé. En la gran mayoría de casos el niño nace de cabeza, es decir, la cabeza es lo primero en asomar al exterior, pero un pequeño porcentaje nace justo al revés, de nalgas. La duración de esta etapa es bastante menor que la anterior dependiendo también de que sea o no el primer parto. Puede oscilar entre menos de una hora, o un par de ellas.
La tercera y última fase del parto, el alumbramiento, dura únicamente unos minutos y tiene lugar tras el nacimiento del bebé. Básicamente consiste en la expulsión de la placenta del útero y la membrana que formaba el saco amniótico. En ocasiones el alumbramiento debe ser realizado de forma manual por el obstetra, siendo una operación desaconsejada en partos en el domicilio. Se puede incluir en esta etapa un periodo posterior de recuperación, tanto para la madre, como para el bebé, supervisada por personal médico.