Durante el primer año de la vida del bebé, sus juegos van a hacerle ir descubriendo poco a poco su propio cuerpo: aprenderán a dominarlo, adquirirán y mejorarán su coordinación, y mejorará su inteligencia. Conforme avance esta etapa los juguetes adecuados son aquellos destinados a ejercitar la coordinación motora, así como a desarrollar los sentidos, algo que al mismo tiempo desarrollará el intelecto.
Los juguetes, siempre de materiales resistentes, deberán ofrecer diferentes formas, texturas, y colores. También luces y sonidos. El bebé va a “maltratar” bastante el juguete durante este proceso de aprendizaje: morderá, agarrará, golpeará, dejará caer, arrastrará, etc., por lo que es fundamental su calidad para minimizar los riesgos: han de ser resistentes y de materiales no tóxicos.
El tipo de juguete concreto puede ser de lo más variado: mordedores, juguetes móviles, mantas de actividades, muñecos de trapo, libros de plástico con diferentes sonidos, melodías, y luces, juguetes para colgar de la cuna, parques de actividades, etc.
Cuando el bebé tiene entre uno y dos años ya ha adquirido bastante movilidad, empezará a andar. En este momento podemos recurrir a los andadores, juguetes para arrastrar, correpasillos, etc. También a juguetes para apilar, como bloques y cubiletes, pelotas, etc.