Partiendo de la base de que a día de hoy se conoce una cura definitiva para el TDAH, los diferentes tratamientos consisten en paliar los síntomas. Aunque también es cierto que los síntomas en ocasiones se van atenuando con la edad.
En una enfermedad con síntomas tan variados como ésta, en la que diferentes personas pueden presentar cuadros bastante distintos, el tratamiento concreto debe ser personalizado para cada caso. El tratamiento del TDAH suele combinar el uso de medicamentos, con terapias familiares e individuales, así como métodos de enseñanza adecuados para el niño.
La terapia familiar resulta de vital importancia pues ayudará a los padres a afrontar la situación mejorando la comunicación con el niño, y contribuirá a que éstos aprendan a afrontar los diferentes problemas con los que se van a ir encontrando. La terapia individual por el contrario va dirigida al propio afectado, para que pueda reconocer el problema y conozca aquellas técnicas que le pueden ayudar en el día a día.