Los recién nacidos suelen llorar sin lágrimas pues durante los primeros días de vida los conductos lagrimales están cerrados.
Es muy posible que el bebé pierda mucho pelo, o prácticamente todo, sobre todo en la parte posterior de la cabeza, fundamentalmente debido al continuo roce con las sábanas. Volverá a crecer.
Es posible que en ocasiones aparezcan pequeñas vesículas, ampollas, en los labios del lactante causadas por la succión. No revisten mayor importancia y desaparecerán por sí mismas, no deberían pincharse.
Un bebé recién nacido estornuda mucho. No debemos sorprendernos ni pensar en cada momento en un posible resfriado, el estornudo para el bebé no es más que una forma de limpiar las vías respiratorias y expulsar la mucosidad.
Un bebé puede nacer con las glándulas mamarias hinchadas, hasta el punto de que en ocasiones pueden producir algo de leche. El motivo se encuentra en la transmisión de hormonas desde la madre al bebé. En un par de semanas a lo sumo debería desaparecer este curioso efecto.
Es posible que cráneo del recién nacido presente algunas deformaciones a causa del parto, ya sea una cierta forma de cono, o algunas protuberancias. Se normalizará al cabo de unos días.
Las primeras deposiciones presentarán un excremento muy oscuro y espeso. Poco a poco irán tomando una coloración amarillenta fruto de la alimentación a base de leche.