El chupete es un artículo con una forma similar a la del pezón materno, pensado para que el bebé chupe y succione, aunque sin obtener alimento en el proceso. Un chupete tiene efectos tranquilizadores sobre el bebé, calma al recién nacido, así que se ha convertido en un objeto de uso habitual en nuestros días para ayudar a relajar al niño. El bebé sentirá la necesidad de succionar, a pesar de que no obtenga alimento en el proceso, ya sea el chupete, ya sea su propio dedo.
En cualquier caso debe recurrirse a él con una cierta precaución, por ejemplo, no conviene que el bebé utilice chupete antes de las primeras dos semanas de vida pues podría interferir en la lactancia. El momento de retirada del chupete variará en cada caso, y las opiniones varían al respecto. Diversos autores recomiendan retirar el chupete entorno al primer año de vida del bebé, otros indican que puede mantenerse perfectamente mientras dure la “etapa oral” del bebé, que se prolonga hasta alrededor de los 18 meses, y empezar a plantearnos retirarlo a partir de entonces. En realidad parece no haber demasiados problemas si se mantiene un tiempo más, eso sí, más allá de los 3 años empieza a correrse el riesgo de que aparezcan malformaciones en la boca.
A la hora de retirar el chupete no existe un método único pudiendo llevarse a cabo de forma brusca, o acostumbrando poco a poco al bebé a permanecer cada vez más tiempo sin chupete. En ambos casos los padres deberán prestar especial atención durante los días que dure el proceso pues es posible que el niño se encuentre intranquilo.