¿Cuál es la mejor forma de acostar al bebé? ¿De lado, boca arriba, o boca abajo? Pues no hay una respuesta categórica al respecto, y como suele decirse cada maestrillo tiene su librillo. Aunque si podemos tener en cuenta algunas consideraciones:
Acostar al bebé completamente boca arriba es algo que se debería evitar pues si regurgita algo de leche puede llegar a ahogarse, es más algunos autores consideran que esta posición puede tener relación con algunos casos de “muerte súbita” entre lactantes.
La posición opuesta, es decir, boca abajo y con la cabeza ladeada a un lado u otro, si bien fue la recomendada durante bastante tiempo por los especialistas, hoy cuenta con sus detractores pues en un cierto porcentaje de casos puede llegar a producir deformaciones en el cuerpo todavía en desarrollo del recién nacido. Las deformaciones afectaban generalmente a la estructura del rostro que podía ser excesivamente estrecho, con mentones muy alargados, problemas dentales en la mandíbula, frente muy alta, etc., y también a las extremidades inferiores, principalmente en los pies que al dormir boca abajo quedan vueltos hacia adentro o hacia afuera. Generalmente estas deformaciones eran reversibles si se cambiaba la posición en la que dormía el niño.
Hoy en día se considera que la posición más segura para acostar a un bebé de pocos meses es de lado y sin almohada, alternando el lado según el día. La alternancia es fundamental para evitar algunas de las deformaciones mencionadas anteriormente.
Conforme pase el tiempo la posición en la que acostemos al recién nacido irá perdiendo su importancia pues será el propio niño quien acabé acomodándose a lo largo de la noche de la forma que encuentre más cómoda.