Para el final del primer trimestre la dieta exclusiva a base de leche, materna o no, empieza a no poder satisfacer todas las necesidades nutricionales del bebé; ha llegado el momento de plantearse introducir complementos y eventualmente sustituirla. El momento concreto del destete, del fin de la lactancia, es complicado de precisar pues depende de multitud de factores, sobre todo culturales. Hay sociedades en las que se produce relativamente pronto, en otras bastante más tarde. Algunos estudios afirman que un bebé que no sea forzado a ello no abandonará completamente la lactancia hasta pasados los dos años de edad.
En cualquier caso, el proceso del destete no es algo que pueda, o deba, hacerse de la noche a la mañana. El bebé necesitará un tiempo de adaptación, tanto psicológicamente, como fisiológicamente pues su sistema digestivo deberá adaptarse poco a poco a los nuevos alimentos.
El destete deberá realizarse por pasos, con una fase inicial con alimentos de transición en la que se recurrirá a papillas a base de leche y cereales como por ejemplo arroz, trigo, cebada, avena, o maíz. Generalmente sin gluten. Son cereales que sacian bastante permitiendo una mayor separación entre las diferentes comidas. Tras la fase de transición podemos pasar a otra de diversificación en la que iremos introduciendo al recién nacido en los diferentes alimentos; inicialmente frutas en forma de purés o zumos, y después las verduras. Los purés deberán irse espesando con el paso de los días.
El proceso de destete es un periodo distinto en cada caso, tanto en la forma como en la duración. En ocasiones es el propio bebé quien parece reclamarlo llegando a un punto en que rechaza el pecho, pero en otros el bebé puede resistirse un tanto a los alimentos nuevos. En este caso puede ser buena idea que la nueva alimentación se vaya incorporando poco a poco en cada comida sin renunciar súbitamente a la leche para suavizar así el proceso.